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  • » Mortalidad cardiovascular por la contaminación ambiental

    Esta nota fue creada el Lunes, 25 Abril, 2016 a las 6:45 hrs
    Sección: La corazonada

    En el Valle de México alcanzamos niveles intolerables de contaminantes del ambiente desde hace unas cuatro décadas y nunca se ha desarrollado un programa integral para resolverlo. Aunque es multifactorial, resultaron los automovilistas los villanos ideales y ya saben lo que está pasando: pésimo transporte público, insuficiente e inseguro pero nadie puede circular un día laboral y un sábado.

    Desde hace 40 años, los cardiólogos hemos estudiado los efectos que los gases con efecto invernadero, los metales contaminantes del aire, agua y alimentos, así como las partículas microscópicas, tienen sobre el aparato circulatorio y la información derivada de estas investigaciones es muy abundante. El objetivo de La Corazonada de hoy, es hacerles un resumen comprensible de lo que hasta ahora sabemos, sobre los efectos que los contaminantes del ambiente provocan en la esfera cardiovascular.

    Es pertinente establecer desde este momento, que nadie puede determinar con toda seguridad, el impacto que los contaminantes tienen sobre la mortalidad cardiovascular, por lo que los teóricos 22 000 muertos por año que las autoridades de la ciudad afirman que existen, es solamente una estimación y al terminar de leer la información de esta Corazonada, entenderán porqué es imposible establecer este dato con toda precisión.

    La contaminación ambiental tiene múltiples componentes pues es una compleja mezcla de gases, líquidos y partículas en suspensión.

    Se estiman 7 millones de muertos cada año en el mundo por los estragos de la contaminación ambiental, pero estas cifras son derivadas de proyecciones matemáticas y no de los certificados de defunción de los países miembros.

    Los más afectados parecen ser las mujeres y los niños, por los efectos que millones soportan con la contaminación en interiores que les genera la quema de leña y otros combustibles, como la bosta de ganado que se usan para cocinar y calentar habitaciones. Los expertos de la OMS consideran que son unos 2000 millones de personas en el mundo quienes tienen esta situación, asociada a los niveles de pobreza. Una vez más, los países pobres y los emergentes son los más dañados.

    Entre los contaminantes que provocan directamente efectos deletéreos sobre el sistema cardiovascular, se encuentran los elementos traza plomo, cadmio, arsénico y mercurio. Los cuatro han sido involucrados en el desarrollo de ateroesclerosis y sus consecuencias como el infarto del miocardio, la angina de pecho y la enfermedad vascular cerebral. En el año 2014, la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS) publicó un informe que resultó de varios cientos de estudios científicos en diversos países del mundo y dos de ellos eran de origen mexicano. La conclusión es que los efectos cardiovasculares indeseables de estos elementos traza son múltiples y bien definidos pero como se trata de enfermedades multifactoriales, no se le puede atribuir un peso específico a cada uno de estos. En otras palabras, no se puede especificar el nivel en el que dañan y como ejemplo podemos mencionar al cadmio, cuya principal fuente para los humanos es el tabaco, pero como es más dañino en los fumadores pasivos que en los activos y como además el tabaco genera otros cientos de sustancias, que desde hace 30 años sabemos que provocan infartos y cáncer, no se puede determinar hasta donde el daño es por el cadmio ambiental y hasta donde es directo por las demás sustancias del tabaquismo. El plomo ambiental se ha relacionado directamente con la hipertensión arterial pero no se puede medir el nivel de daño.

    Existen otros contaminantes que deben conocer: las partículas microscópicas, que son de diversos tamaños, las de diez micras, las de 2.5 micras que ya son menores a los glóbulos rojos que miden 7.2 micras y las ultrafinas que son capaces de llegar a la sangre y a todos los órganos pues se absorben en los pulmones. Las partículas son tanto orgánicas como restos de materias biológicas como el excremento y las inorgánicas que se derivan del polvo, del desgaste de las llantas, de la combustión de los motores, así como de las balatas de los casi seis millones de vehículos de la ciudad. Como se sabe que favorecen a las cardiopatías, las neumopatías y el cáncer en diversos órganos del cuerpo, en la actualidad son consideradas el elemento más dañino de la contaminación ambiental.

    En realidad, tampoco puede medirse su efecto, pues con las partículas microscópicas ocurre lo mismo que con los metales, pues no hay duda que después de estar en la circulación con tránsito intenso, se generan arritmias en pacientes propensos a ellas, pero esto no ocurre en individuos sanos, sólo en aquéllos que ya padecen una enfermedad cardíaca como un infarto del miocardio previo, como la cardiopatía hipertensiva donde hay crecimiento del corazón por hipertrofia así como en la insuficiencia cardíaca donde el corazón está grande por dilatación no por hipertrofia (que es cuando el corazón tiene mayor espesor por exceso de trabajo). Existen muchas teorías sobre la posibilidad de que los pacientes desarrollen placas de grasa (la famosa ateroesclerosis) por la exposición a las partículas de todos los tamaños, pero aunque esto no se puede medir, el año pasado la OMS emitió un documento en el que coloca a estos contaminantes en el lugar noveno de los factores de riesgo menores, por delante del alto consumo de alimentos ricos en grasa y del sedentarismo.

    En otras palabras, lo que respiramos en la ciudad de México, es más dañino para el corazón que comer carnitas y dejar de hacer ejercicio. De esto no hay duda, pero tampoco lo podemos medir.

    En conclusión, no se puede desestimar que la contaminación ambiental provoca efectos cardiovasculares indeseables que llevan a la muerte a muchos pacientes, sobre todo a los de mayor edad y que ya tienen una cardiopatía. Pero no podemos medir el impacto y lo de los 22 000 muertos por año por la contaminación es una mera estimación.

    ricardo.jauregui03@gmail.com

    Hasta la próxima.





               



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