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  • » Muerte súbita en los turistas

    Esta nota fue creada el Lunes, 11 Enero, 2016 a las 6:45 hrs
    Sección: La corazonada

    Después de gozar del famoso puentes Guadalupe-Reyes y que se prolongó hasta el día de hoy, millones de personas en nuestro país, regresarán a sus actividades laborales y de estudio. Muchos de ellos estuvieron de viaje y hoy dejarán de ser turistas, por lo que decidí revisar para ustedes el tema de la muerte súbita en los turistas.

    Lo primero que quiero comentarles es que este problema existe, pero no hay cifras oficiales. Como en muchos otros temas, falta suficiente información sobre el tema, pues las autoridades de salud no consideran la muerte de unos pocos turistas como un problema sanitario, por lo que ni se han implementado las políticas de salud adecuadas para evitar estas muertes ni hay información sobre el número de casos.

    Todos los cardiólogos hemos visto pacientes con la enfermedad considerada como la principal causa de este tipo de fallecimientos: la tromboembolia pulmonar masiva, que llevó a la Organización Mundial de la Salud, a acuñar en 1998, el término Síndrome de la Clase Turista, cuya máxima expresión es la muerte súbita. Esta es la principal crítica que hago en contra de la falta de una política sanitaria adecuada contra la muerte súbita en los turistas, pues la tromboembolia pulmonar puede ser prevenida con facilidad.

    Lo primero que deben considerar, amables lectores, es que incluso los individuos completamente sanos pueden desarrollar el problema. El origen de la enfermedad es múltiple, pero lo que más cuenta es la inmovilidad prolongada y la deshidratación durante viajes prolongados. Si bien un viaje prolongado es el mayor a cuatro horas de duración en vuelo, los invito a reflexionar en que la duración real debe incluir el traslado a la terminal aérea, la espera que en viajes internacionales es de tres horas y el traslado al destino final del turista. Durante este tiempo las personas no se mueven lo suficiente y no ingieren líquidos en la cantidad adecuada. El resultado es que la sangre se hace más espesa, lo que aumenta el roce de los elementos celulares en ella, como los glóbulos tanto blancos como rojos, pero principalmente los trombocitos, comúnmente llamados plaquetas. Debido a esta situación, las personas presentan grados variables de trombosis venosa en las piernas, que favorece a su vez mayor trombosis. Debido a esto, si los coágulos en las piernas se desplazan, serán llevados por la circulación venosa a los pulmones, donde habrán de taponear el vaso sanguíneo pulmonar que les resulte pequeño. Si los trombos son del tamaño de garbanzos o mayores aún, pueden provocar la muerte súbita de quien padezca el problema, debido a que la inadecuada circulación pulmonar resultante, provoca una falla cardíaca aguda y una falta de oxigenación tan tremenda, que llevan al paciente a la muerte.

    Si todo esto puede pasarle a gente sana, ya podrán imaginar que es mucho mayor el riesgo en personas que tienen ciertas características, que ya de suyo favorecen la trombosis venosa profunda. Entre estos grupos están las mujeres en la edad menopáusica, los obesos, los hipertensos, los fumadores, los mayores de 65 años y las embarazadas.

    Así pues no es solamente la inmovilidad en los viajes prolongados lo que favorece la enfermedad, sino que la deshidratación y las características personales de cada pasajero, determinan la posibilidad de desarrollar el problema.

    Les aconsejo que consulten a su médico personal, para que les haga las recomendaciones adecuadas a su caso particular, pero hay lineamientos generales aceptados en todo el mundo.

    No permanecer sentado más de dos horas continuas y aún durante ese tiempo en su asiento, hacer movimientos de las piernas como se recomienda en los videos ad hoc que las líneas aéreas proyectan en viajes largos.

    Consumir abundantes líquidos desde antes y durante el vuelo, es otro consejo útil. Por supuesto, las bebidas con contenido alcohólico no entran aquí, pues aumentan la coagulación como efecto inmediato y temporal.

    Como consejo general, los hipertensos, quienes padecen angina de pecho o han padecido un infarto y quienes padecen de colesterol alto, deben recibir una dosis suplementaria de ácido acetil salicílico de 300 mg antes del viaje y el efecto benéfico tiene unos 5 días de duración.

    En los pacientes con daño miocárdico, como son aquéllos que tienen el corazón dilatado, los que tienen enfisema pulmonar o una cirugía mayor ortopédica (como una prótesis de rodilla) o de la próstata, debieran recibir un anticoagulante como la enoxaparina subcutánea, dos días antes de viajar.

    Por todo esto, mi crítica es mayor a la falta de prevención, pues la muerte súbita del turista debiera ser algo extremadamente raro y por desgracia, no lo es en la actualidad.

    ricardo.jauregui03@gmail.com

    Hasta la próxima.





               



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