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  • » Universidades rusas se movilizan para la lucha contra el cáncer

    Esta nota fue creada el Martes, 21 Noviembre, 2017 a las 19:35 hrs
    Sección: El mundo

    Moscú. – Rusia aprobó una estrategia de lucha contra las enfermedades oncológicas hasta 2030, que tiene por objetivo elaborar y poner en marcha una serie de medidas para la prevención y el tratamiento de enfermedades oncológicas, así como reducir la mortalidad general por su causa.

    Para ello se prevé implantar programas de “screening” para la detección precoz del cáncer, proveer a los pacientes con medicamentos de calidad y accesibles, además de potenciar el personal de los servicios oncológicos.

    Estas medidas deben ir unidas a la implantación de nuevas técnicas de diagnóstico y tratamiento oncológico, de estudios científicos y clínicos avanzados en la materia.

    Un tumor maligno (cáncer) es el crecimiento incontrolado de las células anormales de los tejidos. Al crecer, el tumor maligno altera el funcionamiento normal del organismo. Este término engloba un grupo de más de un centenar de enfermedades.

    En Rusia las enfermedades oncológicas afectan a 3.5 millones de personas; mientras que el número de nuevos casos detectados asciende a más de 500 mil personas al año.

    La mortalidad por neoplasias malignas en Rusia es más elevada que en los países más desarrollados, con una tasa de 124.4 (por cien mil personas), mientras que en los países que han logrado resultados en la lucha contra el cáncer esta cifra es de 108.1.

    “Sólo son las enfermedades cardiovasculares las que matan con más frecuencia que las oncológicas, sin embargo, las muertes por cáncer tienden a aumentar”, alerta Ígor Jatkov, jefe oncólogo externo del Departamento de Sanidad de Moscú.

    La vice primera ministra Olga Golodets sostiene que el cáncer es una de las enfermedades más graves desde el punto de vista de la población, y es por ello que se debe priorizar la asignación de fondos destinados para estos pacientes.

    Para hacer frente a las enfermedades oncológicas la medicina que se apoya en la ciencia dispone de tres formas principales de tratamiento —la quimioterapia, la radioterapia y la intervención quirúrgica—, que son perfeccionadas constantemente. Además, aparecen nuevos métodos experimentales de diagnóstico y tratamiento oncológico.

    La investigación universitaria es la que acapara gran parte de las capacidades científicas de Rusia, y está concentrada en los centros de enseñanza superior integrantes del Proyecto 5-100.

    Este programa estatal de apoyo a las mayores universidades rusas fue lanzado por el Ministerio de Educación y Ciencia de Rusia, en virtud del decreto del presidente Vladímir Putin del 7 de mayo de 2012 “Sobre medidas para la realización de la política del Estado en materia de educación y ciencia”.

    Para numerosas universidades, la adaptación e implantación de nuevas tecnologías en el ámbito de la biomedicina y las nanotecnologías es una de las ramas de actividad prioritarias en el marco del Proyecto 5-100.

    La Universidad Nacional de Investigaciones Nucleares (MEPhI) puso en marcha el Laboratorio de Nanobioingeniería (LNBI) con el catedrático Ígor Nabíev al frente. Ya en 2015 el equipo del LNBI presentó a nivel internacional sus avances en materia de diagnóstico superprecoz de enfermedades oncológicas.

    La propuesta del LNBI consiste en utilizar para la detección de células cancerosas nanocristales semiconductores fluorescentes (puntos cuánticos). Según sus autores, los avances del LNBI permiten “diagnosticar la enfermedad a nivel molecular, antes de que aparezca el propio tumor”.

    Además, en la MEPhI funciona un laboratorio de bionanofotónica. En colaboración con investigadores de la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú y de Alemania, este laboratorio trabaja en otra rama de las nanotecnologías, la nanoteranóstica.

    Este término, relativamente nuevo para la ciencia contemporánea, da nombre a una combinación de métodos de diagnóstico y terapia a escala nanoscópica.

    En opinión del equipo del laboratorio, “uno de los métodos de nanoteranóstica con más futuro es la utilización de nanopartículas de silicio poroso para detectar células afectadas”.

    El grupo de investigadores encabezado por el catedrático Víctor Timoshenko logró crear nanopartículas de silicio (recubiertas con un compuesto polimérico) que se pueden utilizar simultáneamente tanto para el estudio de tumores cancerosos como para su destrucción “alumbrándolas” con ultrasonidos.

    En la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología de Rusia MISIS (NUST MISIS) los estudios de las posibilidades de diagnóstico y terapia de enfermedades cancerosas corren a cargo del Centro de Eficacia Energética del NUST MISIS y el laboratorio de Nanomateriales Biomédicos.

    El equipo del Centro, junto con colegas indios, creó un fármaco a base de alfa neurotoxinas obtenidas del veneno de la cobra tailandesa y nanopartículas semiconductoras (puntos cuánticos) que permite detectar y visualizar eficazmente los límites del tumor canceroso.

    Para la visualización, los investigadores decidieron aprovechar una propiedad singular de las toxinas, su interacción selectiva con cierto “marcador” de la enfermedad. Las células del tumor canceroso producen en cantidades patológicas grupos específicos de proteínas.

    La unión entre la neurotoxina y el punto cuantíco se transporta por el torrente sanguíneo al órgano afectado e interacciona con los receptores nicotínicos. Bajo la acción de la radiación ultravioleta los puntos cuánticos empiezan a brillar con fuerza mostrando los límites del tumor.

    El uso de las nanotecnologías en la medicina se investiga con éxito en la Universidad Nacional de Investigaciones para las Tecnologías de la Información, Mecánica y Óptica de San Petersburgo (IFMO).

    Por ejemplo, en colaboración con investigadores de Finlandia se creó un nuevo tipo de nanopartículas de silicio que pueden utilizarse tanto para la destrucción de tumores cancerosos mediante calentamiento hasta temperaturas ultraaltas, como para la medición de temperaturas en el interior del organismo.

    “En un futuro estos nanosistemas permitirán matar de forma selectiva las células cancerosas con ayuda del calor, mientras que el control de la temperatura salvará las células sanas del calentamiento incontrolado”, afirman los autores del estudio.

    Las universidades continúan también con el desarrollo de otros métodos de diagnóstico de enfermedades oncológicas.

    Los científicos de la Universidad Politécnica de Tomsk (TPU) en colaboración con sus colegas del Instituto de Investigaciones Oncológicas de Tomsk y el Instituto de Química Bioorgánica de la Academia de Ciencias de Rusia crearon un radiofármaco para un diagnóstico preciso de enfermedades oncológicas a base del isótopo de tecnecio-99.

    Mejmán Yusúbov, responsable de la Cátedra de Tecnología de Sustancias Orgánicas y Materiales Poliméricos, explica cómo funciona este método:

    “La célula cancerosa tiene una ‘cerradura’ formada por los receptores, y la proteína del fármaco es la clave para abrirla. Para que esta clave no se pierda entre otras muchas claves parecidas, tiene que ir marcada. Para ello es necesario un complejo de quelatos”, comenta.

    “En este marcador se absorbe el isótopo de tecnecio que se detecta fácilmente por la cámara gamma. Semejante estructura del radiofármaco permite determinar con gran precisión el tamaño del tumor y su ubicación, lo cual cobra especial importancia en el diagnóstico del cáncer metastásico, cuando las células cancerosas “se diseminan” del tumor primario e invaden otros órganos”, detalla Yusúbov.

    En el laboratorio “Equipos Médicos de Ultrasonidos” de la Universidad Politécnica Pedro el Grande de San Petersburgo (SPBSTU) se diseñó el prototipo del primer aparato nacional para el diagnóstico y la extirpación de tumores cancerosos en la fase inicial con ayuda de ultrasonidos.

    La singularidad del dispositivo diseñado en la SPBSTU radica en el empleo de ultrasonidos simultáneamente con tres fines distintos: diagnóstico, terapéutico y termométrico (medición de la temperatura).

    Por lo general, equipos similares para la ablación (destrucción) de tumores funcionan guiados por resonancia magnética, lo que incrementa significativamente el coste del procedimiento.

    Según destacan sus creadores, el aparato podría ser utilizado para la ablación no invasiva de neoplasias de mama, tiroides, riñón, hígado y otros órganos.

    En el laboratorio de la biotecnología de nuevos materiales de la Universidad Federal de Siberia (SFU) se explora la posibilidad de emplear microorganismos endófitos para combatir el cáncer y otras enfermedades. Mientras tanto, en la Universidad Séchenov se realizan estudios de marcadores genéticos y epigenéticos del cáncer.

    Las investigaciones de las universidades rusas miembros del Proyecto 5-100 están estrechamente entrelazadas con los estudios científicos más avanzados del planeta. La mayoría de las investigaciones citadas son un ejemplo del éxito de la cooperación científica internacional.

    Desde 2016 Moscú acoge el simposio internacional “Tecnologías de Ingeniería Física para la Biomedicina” que reúne a destacados científicos de todo el mundo.

    Al intervenir en este foro, el doctor Paras Nath Prasad de la Universidad de Búfalo, EEUU, dijo: “Estoy encantado de poder trabajar junto con científicos rusos porque creo en una ciencia sin fronteras. El cáncer y las enfermedades del celebro son problemas universales, y para solucionarlos es necesaria la colaboración de todos los países”.

     





               



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