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  • » El magnetismo y el corazón

    Esta nota fue creada el lunes, 25 enero, 2016 a las 6:45 hrs
    Sección: La corazonada

    Sin duda el corazón produce un campo electromagnético, que de hecho podemos identificar a través de diversos estudios clínicos que se usan de manera rutinaria para identificar enfermedades del corazón, como el electrocardiograma y la resonancia magnética nuclear, que combina la identificación de los campos magnéticos del corazón con imágenes obtenidas por Medicina Nuclear.

    El objetivo de La Corazonada de hoy, es informarles de las relaciones entre el magnetismo y el corazón con bases científicas, con la finalidad de que se reconozcan tales relaciones como una verdad absoluta, que no tiene nada que ver con medicina alternativa, con el conocimiento esotérico o con tanta charlatanería existente.

    Es muy significativo que hace pocos años, un connotado cardiólogo mexicano, abandonó su práctica clínica para dedicarse a curar a sus pacientes con magnetos y efectivamente creó una serie de aparatos basados en equipos generadores de campos electromagnéticos y llamó a este tratamiento Magnoterapia. Por fortuna con su muerte, desaparecieron sus seguidores y tal falacia, aunque a veces todavía nos enteramos de que hay lugares que ofrecen este tratamiento, a todas luces una verdadera charlatanería.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS), le ha dedicado miles de páginas al tema de los campos electromagnéticos en el cuerpo humano y en particular en el corazón. Las conclusiones del máximo organismo rector de la Medicina en el mundo, son muy simples: los campos electromagnéticos interactúan constantemente con nuestro cuerpo, pero no alcanzan un nivel suficiente de energía como para modificar nuestras funciones y reacciones bioquímicas. La explicación es muy sencilla: el calor es la resultante inmediata de un campo electromagnético pues se propaga como ondas de radiofrecuencia y en forma natural, no hay campos de este tipo que puedan afectarnos en la vida diaria. De hecho, la OMS ha hecho investigaciones al respecto desde hace 50 años y ha concluido que no hay peligro para la salud con los campos electromagnéticos usados convencionalmente en los hogares. En el medio industrial sí existen riesgos potenciales, por lo que hay restricciones para que los operarios se acerquen sin equipos de protección y todo esto regulado por restricciones nacionales e internacionales.

    La discusión actual se centra más en la exposición frecuente a campos electromagnéticos de baja potencia como los teléfonos, los televisores, los radares, los hornos de microondas y diversos equipos de cómputo. La posición de la OMS al respecto es también muy clara: no alcanzan niveles peligrosos para modificar nuestra biología y por lo tanto no influyen en la salud.

    Un ejemplo muy claro, son las imágenes obtenidas por Resonancia Magnética Nuclear (RMN) que son similares a las obtenidas con Rayos X pero no utiliza esta energía ionizante. El equipo utiliza un gran magneto que excita a los átomos del corazón, sobre todo el hidrógeno que es muy abundante en el corazón y con ello obtiene imágenes muy precisas, útiles en cierto tipo de enfermedades cardíacas, no en todas. Con frecuencia se usa un medio de contraste inocuo, llamado gadolinio, que es completamente diferente a los medios de contraste que usamos en cateterismo cardíaco o en Rayos X. Así mismo, pueden estudiarse los grandes vasos sanguíneos tanto por fuera como en su interior, análisis conocido como Angiorresonancia Magnética, pero es poco útil en las coronarias, pues el cateterismo cardíaco sigue siendo “la regla de oro”. Todo esto ocurre por la enorme potencia del equipo utilizado, pues de hecho personas con materiales ferrosos no pueden entrar a este tipo de cámaras y por ello los marcapasos actuales, desde hace un año aproximadamente, se han fabricado con materiales que permiten que los pacientes puedan entrar a un estudio de este tipo, pues ya son compatibles con RMN y ya no hay limitaciones para que un paciente con marcapaso use un teléfono o se acerque a un microondas.

    Por todo esto, en los últimos 30 años, la OMS creó un Proyecto Internacional sobre Campos Electromagnéticos (PICEM) que ha publicado más de 25 000 artículos científicos sobre el tema y la conclusión de este grupo especial de científicos es la expresada líneas antes: no hay evidencia de que la exposición a los equipos con campos electromagnéticos de baja intensidad produzca alguna alteración de la salud de las personas.

    En conclusión, todo nuestro cuerpo y en particular el corazón y el cerebro generan campos electromagnéticos que pueden registrarse en estudios clínicos y nos brindan información útil, pero no hay terapias con magnetos que realmente puedan ayudar a los pacientes y todo el asunto de medicina holística, alternativa y demás, merecen respeto por sus esfuerzos pero no tienen lugar en una Medicina basada en evidencias científicas.

    ricardo.jauregui03@gmail.com

    Hasta la próxima.





               



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