» La dieta mediterránea

Esta nota fue creada el lunes, 4 marzo, 2013 a las 3:00 hrs
Sección: La corazonada

El mar Mediterráneo ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de la humanidad. Su nombre significa “mar en medio de la tierra” puesto que varios países lo rodean y al tener una entrada muy estrecha, de 12.8 km de longitud en Gibraltar, desde la antigüedad recibió este nombre, pues los primeros navegantes creían que era un mar en medio de la tierra y que no tenía salida alguna.

Esta salida única, localizada entre Europa y África, provoca que el agua tarde unos cien años en poder recambiarse, ya que recibe cuatro ríos, principalmente el más grande del mundo: el Río Nilo, por lo que tiene especies animales endémicas.

Los griegos y luego los romanos dominaron en diferentes épocas toda esta zona, de hecho el Imperio Romano llegó a dominar lo que en la actualidad es Italia, Francia, Portugal, España, Croacia, Albania, Grecia y Turquía en Europa continental, así como Oriente Medio donde están Israel, Líbano, Argelia, Libia, Chipre y países del norte de África como  Egipto y Marruecos.

Todos estos países rodean este bellísimo mar, si bien recibe algunos nombres regionales como Mar Adriático y Mar Jónico, pero sigue siendo El Mediterráneo, cuna de la civilización occidental, con unos dos y medio millones de kilómetros cuadrados.

La dieta mediterránea tiene unos 500 años sin sufrir grandes cambios, si bien el estilo de comer ha sido muy parecido en todos estos países desde hace unos dos mil años. La antigua palabra diaita de la que deriva dieta, se usaba en griego  original para designar “un estilo de vida equilibrada” y no sólo se refería a la alimentación.

En lo personal, comparto la opinión de muchos grupos médicos a través del mundo: la dieta mediterránea es el mejor ejemplo de una dieta equilibrada y saludable. Fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2010.

Desde el punto de vista médico, es bien sabido que nos ayuda en varias enfermedades como la osteoporosis, enfermedad articular degenerativa, diabetes mellitus y la obesidad, además de que previene varios tipos de cáncer y diversas enfermedades cardiovasculares, sobre las que ampliaremos la información.

Entre los problemas cardiovasculares que se modifican con esta dieta están: la hipertensión arterial sistémica que es la elevación sostenida de la presión, la cardiopatía isquémica que es la mala circulación en el corazón y que tiene como sus principales formas de presentación al infarto y la angina de pecho, la enfermedad cerebrovascular, el síndrome metabólico, llamado también prediabetes y la dislipidemia.

Hace unos 60 años, se empezó a observar que los habitantes de esta región tenían menos enfermedades crónicas y degenerativas, por lo que padecían menos infartos, lesiones en el cerebro como embolias y hemorragias, diabetes y varios tipos de cáncer.

Este fenómeno observado no dependía del nivel de educación, ni de la situación social o el poder adquisitivo, por lo que todo hizo pensar que se trataba de la dieta y se relacionó con los hábitos alimentarios.

En todos estos países se cultiva la vid y se producen vinos desde la antigüedad por el tipo de clima que comparten, además de los suelos que son muy parecidos que ha establecido una cultura de producir y consumir trigo, olivo y la vid, a lo que con ciertas diferencias regionales, se agrega el consumo de pescado, verduras, legumbres y otros cereales como el arroz, linaza, avena y pastas integrales de otros tipos, así como frutos frescos y especialmente secos.

Una encuesta reciente en 20 de los países de la región, demostró que tienen un consumo habitual de cereales, miel, legumbres, frutas frescas, verduras, pescado, aceite de oliva y frutos secos, todo de manera cotidiana. Reportaron un
consumo moderado de lácteos (sobre todo yogurt y quesos), huevos y carne de aves  tres veces a la semana y un consumo menos frecuente de carnes de cerdo, cordero y vacuno que no era más de dos veces a la semana.

Incluían moderadamente en la dieta al vino y condimentaban sus platos con especias como ajo, cebolla, orégano y pimienta. Sobre todo en Francia, Italia y Grecia, sus abundantes ensaladas contienen habitualmente aceite de oliva, algunos frutos frescos o secos y semillas oleaginosas como almendras, nueces, piñones y avellanas.

Esta dieta y el consumo cotidiano de vino, constituyen lo que conocemos como “la Paradoja Francesa” por su baja incidencia de enfermedad cardiovascular, a pesar de su alto consumo de grasas, equivalente al consumo graso de México.

Consumen muchos alimentos a la parrilla, pero también los fríen, generalmente con oliva, pero usan otros aceites como canola y soya.

Los enfermos del corazón deben aprender mucho de este estilo de alimentación y dejar de temerle a las frituras, pues los aceites que les acabo de mencionar son muy útiles para su salud, ya que les proporcionan ácidos grasos esenciales y tanto los vegetales como los propios aceites, proporcionan fitoesteroles de varios tipos, que mejoran el perfil de lípidos ya que disminuyen los triglicéridos y el colesterol malo, en tanto que aumentan el colesterol bueno.

Apenas la semana pasada se publicó el mayor estudio científico sobre la dieta mediterránea y la prevención primaria, en una de las mejores revistas médicas que existe, la New England Medical Journal. El estudio se inició en el 2003 e incluyó más de siete mil quinientas  personas de 55 a 80 años, con factores de riesgo como diabetes, hipertensión y dislipidemia. Se le llamó “Predimed” y fue realizado en Barcelona, España.

Uno de sus resultados más sorprendentes es que disminuyó hasta un 30% el riesgo de muerte cardiovascular, por lo que el estudio terminó antes de tiempo, pues se consideró que no era ético dejar que las personas que no consumían la dieta mediterránea, siguieran con su dieta.

Podemos concluir que hay suficiente información científica para recomendar la dieta mediterránea a las personas sanas, pues lograrán prevenir varios problemas cardiovasculares, a lo que llamamos prevención primaria. Hay aún más información sobre la prevención secundaria, pues los pacientes que ya han sufrido de un infarto, una embolia o de angina de pecho, se ven muy beneficiados con la dieta mediterránea.

Mail: ricardo.jauregui03@gmail.com

Hasta la próxima.





           



Comentarios
No hay comentarios en “La dieta mediterránea”

El área de comentarios esta cerrada.