» Lo que las sanguijuelas nos han enseñado

Esta nota fue creada el lunes, 24 febrero, 2014 a las 5:00 hrs
Sección: La corazonada

Jamás le cierro la puerta a la posibilidad de aprender algo nuevo. Por eso soy respetuoso de los tratamientos alternativos y los estudio para poder recomendarlos o condenar su empleo.

En Europa y en los Estados Unidos se empezó a estudiar en humanos el efecto de la Bivalirudina (Hirulog), desde el año 1994 y se demostró que era extraordinariamente benéfico su efecto en pacientes con infarto del miocardio y se usa hasta la fecha en todo el mundo.

Debido a su costo, en México lo utilizamos poco, ya que otros productos anticoagulantes son casi tan efectivos como el Hirulog y cuestan mucho menos.

Pero ¿porqué hablar de este medicamento con el preámbulo de que es una terapia alternativa? Pues porque la Bivalirudina es un derivado sintético de la saliva de las sanguijuelas.

Muchos problemas cardiovasculares dependen de que se forme un trombo en las arterias o en las venas, lo cual es completamente anormal, pues de forma inmediata se suspende el flujo sanguíneo.

Este es el caso del infarto del miocardio que mata a unos 250 000 pacientes por año tan sólo en nuestro país.

Dado que los trombos son el factor precipitante del infarto, la terapia en estos pacientes consiste en restablecer el flujo sanguíneo a la brevedad, pues en 20 minutos empieza a morirse el tejido miocárdico cuando no le llega suficiente sangre con oxígeno. Por eso el tratamiento con un medicamento para deshacer los coágulos (los trombos) en las arterias del corazón y la administración de un medicamento anticoagulante para que no se forme un nuevo trombo, son los pilares del manejo en forma aguda de una persona que llega a un hospital con un infarto miocárdico.

En otra columna les platicaré de los trombolíticos, que es el nombre que reciben los medicamentos que deshacen los trombos ya formados, pero hoy quiero hablarles de este poderoso anticoagulante, la hirudina.

Las sanguijuelas han sido empleadas por los humanos desde hace casi 3000 años, pues hay referencias en textos muy antiguos, en diversos códices y aún dibujos casi rupestres.

En los siglos XVI y XVII muchos médicos las empleaban tanto, que sanguijuela llegó a ser un término vulgar equivalente a ser médico. De hecho pusieron en riesgo la existencia de este anélido, por lo que en 1823 se empezó a regular su tránsito entre países. En la historia, este es el primer animal protegido.

Hirudo medicinalis es el nombre científico de las sanguijuelas, de las cuales hay unas 200 especies. En México tenemos por lo menos 27 especies de la Acuecueyetzin, distribuidas por 24 estados principalmente hacia el México del Sur como era de esperar. Le llamo Acucueyetzin porque ese era el nombre que le daban los aztecas a este interesante animalito, antes de la llegada de los españoles y significa “pequeña rana de agua”.

Hay muchos artículos médicos que constatan que se usaban en forma medicinal desde el siglo XVI aunque han caído en desuso. También producen anestésicos y analgésicos en la saliva, pero han no han entrado al uso medicinal porque hay muchas moléculas sintéticas más poderosas, útiles y sin problemas de ética para su empleo. No así con la hirudina que es el derivado directo de la saliva de las sanguijuelas, que es el más poderoso anticoagulante que conocemos.

Esto se debe a que es una sustancia de 65 aminoácidos que se junta a uno de los eslabones de la cascada de la coagulación, conocida como trombina, de hecho es el factor X, es decir de los doce factores, el décimo es el que resulta bloqueado por la hirudina, de manera irreversible por lo cual no usamos hirudina directamente, sino una forma de 20 aminoácidos, ya no los 65, que además es reversible y puede ser sintetizado en laboratorio y se llama Bivalirudina  (el Hirulog) que les mencionaba desde el principio.

Las empezamos a usar con este propósito hacia 1994 y no se ha encontrado una sustancia equivalente, si bien no sólo es la hirudina, sino que tiene otras varias proteínas de nombres impronunciables que actúan contra el factor X activado, y tiene otras sustancias en la saliva de las sanguijuelas y así fue como se aisló la hementina que degrada fibrina, es decir también es capaz de deshacer coágulos, no sólo evita que se formen.

Hay muchos artículos médicos que constatan que las sanguijuelas también se usaban en forma medicinal en México desde el siglo XVI, aunque han caído en desuso. También producen anestésicos y analgésicos en la saliva, pero han no han entrado al uso medicinal porque hay muchas moléculas sintéticas más poderosas, útiles y sin problemas de ética para su empleo.

La Bivalirudina es la sustancia disponible en nuestro país, que se emplea de manera habitual y es una molécula sintética obtenida a partir de la hirudina, original de la saliva de la sanguijuelas, que no se encuentra disponible comercialmente, si bien otros dos derivados también lo están y son la desirudina y la lepirudina que son los más potentes anticoagulantes conocidos y por ello deben ser usados por médicos experimentados.

El efecto de la Bivalirudina es reversible al suspender la infusión por la vena por lo que con mucho es la forma más usada de los derivados de la sanguijuela. Están disponibles en México desde el año 2010 y son aplicadas por vía intravenosa, su efecto es inmediato y dura aproximadamente seis horas. En general los cardiólogos la empleamos en unión con medicamentos para deshacer los trombos o con la angioplastía primaria, que son los dos manejos más importantes para un paciente con infarto del miocardio.

Como pueden ver, amables lectores, no hay que cerrarle la puerta a los manejos alternativos sin haberlos estudiado a profundidad y con criterio científico.

Mail: ricardo.jauregui03@gmail.com

Hasta la próxima.





           



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