
No hay duda de por dónde vendrá la reforma electoral, si los dichos de la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, se confirman en unos días.
La senadora, hija del luchador social Heberto Castillo, perfiló ayer que la reforma electoral “de gran calado’’ que se discutirá probablemente en febrero próximo (o inclusive a mediados de enero) se ajustará al principio de austeridad republicana, lo que confirma la intención de reducir el financiamiento público a los partidos políticos y la reducción de los legisladores por representación plurinominal.
Castillo justificó, como lo ha hecho Morena en varias de sus reformas claves, el ahorro de recursos como uno de los motivos de la reforma.
Y aunque son solo dos aspectos de un cambio que se considera será de fondo, ambos tendrán un efecto negativo para la vida de los partidos políticos minoritarios.
A menos que se cambie la fórmula actual (90% de financiamiento público y 10% de financiamiento privado), no sé cómo los partidos de oposición, las minorías pues, podrán sobrevivir si se mantiene esta restricción.
Sobre todo, porque no es lo mismo aplicar una reducción del 50% “parejo’’ a todos los partidos cuando Morena recibe 2,000 millones de pesos anuales y otros ni siquiera le llegan a la mitad.
Igual sucederá con la reducción de los plurinominales pues si se decide recortar en 40 o 50% su número “parejo para todos los partidos’’, el impacto no será el mismo para el partido que gane, por ejemplo, 250 o 200 de los 300 distritos electorales que para quienes tengan 20 o 30.
Falta mucho aún por conocer sobre la reforma electoral, que quizá sea el tema del año como lo fue en su momento la reforma al Poder Judicial, pero todo apunta no al fortalecimiento de la democracia sino al apuntalamiento institucional del partido en el poder.
Con el pretexto de ahorrarse unos millones de pesos.
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Por cierto, la presidenta del Senado confirmó que aún no se recibe de parte del Ejecutivo la propuesta para enviar de embajador al exfiscal Alejandro Gertz Manero.
Generalmente, los anuncios de embajadas, se hacían después de que el país “amigo’’ diera su visto bueno al candidato propuesto por el Gobierno mexicano, pero en el caso de Gertz Manero las prisas por su sustitución precipitaron el anuncio sin tener el visto bueno del país de destino, que será Alemania.
¿Le estarán haciendo el feo al exfiscal o en el Gobierno no tienen prisa por acelerar el trámite?
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En Zacatecas tuvo lugar un round de sombra entre el líder estatal de Morena, Rubén Flores Márquez, y el obispo del estado, Sigfrido Noriega Barceló.
El prelado criticó (hasta eso no mucho) los resultados del gobierno morenista no solo a nivel local, lo que provocó la ira de Flores Márquez quien pidió a la autoridad local del estado que se le prohibiera al ministro de culto hablar de política.
Ya sabe, con el argumento manido de la separación Estado-Iglesia.
Peeero, no contaban con la aparición del senador Saúl Monreal, quien de plano tildó de incompetente a Flores Márquez y lo acusó de romper la relación entre el clero zacatecano y el gobierno.
Monreal dijo que era una contradicción que a nivel federal la presidenta Claudia Sheinbaum esté luchando por traer al Papa y el presidente de Morena en Zacatecas esté tratando de callar a sus ministros.
Para pronto, Monreal dijo que pedirá a la dirigencia nacional de Morena la sustitución de Flores.
Amén.
@adriantrejo






