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  • » Un error llamado Duarte

    Esta nota fue creada el miércoles, 28 septiembre, 2016 a las 6:03 hrs

    La suspensión de derechos partidistas al todavía gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, es una película ya vista hace unos meses.

    El protagonista fue entonces el ex líder del PRI en el DF, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, acusado por el equipo de Carmen Aristegui de encabezar una banda de prostitución y trata de blancas.

    Las investigaciones posteriores exoneraron al priista que, sin embargo, dejó el liderazgo del tricolor capitalino pero no perdió ni abjuró de su militancia.

    En el caso de Duarte, las voces son tantas como las presuntas pruebas en su contra, que difícilmente podría ser exonerado, a menos que el PRI y su líder, Enrique Ochoa Reza, que encabeza la lucha contra la corrupción interna, quieran hacer el ridículo.

    Al veracruzano nomás le falta ser acusado del asesinato de Kennedy y de la desaparición de Jimmy Hoffa.

    Pero quienes conocen las entrañas de las acusaciones, aseguran que no hay manera de que se salve pues su administración ha sido tan desaseada, que por donde quiere se encuentran las huellas del lodazal.

    En una plática privada, durante los primeros meses de la administración de Duarte, su antecesor y mentor, Fidel Herrera Beltrán, confesó que su principal error como gobernador había sido “la candidatura de Duarte”.

    Hasta ahora las pruebas en contra del gobernador de Veracruz se limitan a informaciones periodísticas pero éstas a juicio de sus propios compañeros de partido son suficientes y documentadas como para comenzar la pira en la que arderán Duarte y compañía.

    La pregunta es si el mismo procedimiento y con la misma celeridad se aplicará el reglamento interno del PRI al gobernador de Coahuila Rubén Moreira, acusado, al igual que Duarte, de pagar millonarios contratos a empresas fantasma.

    Rubén, a diferencia de su hermano Humberto, no ha sido relacionado con cuentas multimillonarias ni con propiedades en el extranjero (al menos no todavía), pero a juzgar por su respuesta a las revelaciones del desvió escandaloso de recursos sabía de las operaciones negras.

    Así que a los nombres de Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge habrá que agregar el de Rubén Moreira.

    O ¿es que el PRI tendrá dos varas distintas para medir y sancionar la corrupción partidista?

    *

    El próximo viernes rendirán protesta los nuevos presidentes municipales de Quintana Roo; el domingo pasado lo hizo el nuevo gobernador Carlos Joaquín González, quien aseguró que se encontró con una administración quebrada, con una deuda que supera los 22,500 millones de pesos y con adeudos a proveedores por arriba de los 1,500 millones de pesos.

    En ese tenor, vale la pena destacar que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se negó a avalar el refinanciamiento de la deuda pública del municipio de Solidaridad, unos 1,030 millones, pactada con Bansi.

    Esta deuda es herencia del alcalde interino, Rafael Castro y del ex alcalde y ex candidato del PRI a la gubernatura Mauricio Góngora.

    La alcaldesa electa, Cristina Torres, cuestionó desde el principio el endeudamiento del municipio que fue aprobado apenas tres meses antes de que concluya la administración actual.

    Otro foco rojo en el estado.

    *

    A propósito de alcaldes, el de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Juárez, presentó su primer informe de labores.

    Gallardo ha impulsado un programa sui generis que le ha dado buenos resultados, “Ayuntamiento en tu Colonia”, que ha llevado los servicios municipales a la mayoría de las zonas de la capital potosina.

    Este programa ha permitido que el perredista pegue tiros de precisión en problemas tan comunes como obras de bacheo, reposición de luminarias, señales viales, trabajos de jardinería y limpieza de calles entre otros.

    Pareciera un programa más pero no lo ha sido; de hecho, con esta estrategia se han resuelto o comenzado a resolver problemas estructurales en la capital del estado que no se atendieron en décadas.

    Y aunque es muy temprano en el sexenio para hacer futurismo, algo debe verle la dirigencia nacional del PRD a Gallardo que a su informe acudió la líder del partido, Alejandra Barrales, y el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles.

    ¿Será la apuesta para dentro de cinco años?





               



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