» Aumentan mutaciones y contagios por coronavirus

Esta nota fue creada el jueves, 21 enero, 2021 a las 20:35 hrs
Sección: El mundo

La carrera contra el virus que causa el COVID-19 dio un nuevo giro: las mutaciones aparecen rápidamente y cuanto más tiempo se tarda en vacunar, mayor probabilidad hay de que surja una variante que pueda eludir las pruebas, los tratamientos y las inmunizaciones actuales.

El coronavirus se está volviendo más diverso genéticamente y los funcionarios de salud afirman que la alta tasa de nuevos casos es la razón principal. Cada nueva infección le da al patógeno la oportunidad de mutar mientras hace copias de sí mismo, amenazando con dar por tierra con el progreso logrado hasta ahora para controlar la pandemia.

El viernes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a realizar más esfuerzos para detectar nuevas variantes. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU (CDC) dijeron que una nueva versión identificada por primera vez en Reino Unido podría convertirse en la dominante en Estados Unidos en marzo próximo. Aunque dicha cepa no causa síntomas más graves, dará lugar a más hospitalizaciones y muertes porque se propaga mucho más fácilmente, advirtieron los CDC, alegando “una nueva fase de crecimiento exponencial”.

“Necesitamos hacer todo lo que podamos ahora […] para reducir la transmisión lo más posible”, destacó el Dr. Michael Mina, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Harvard. “La mejor manera de prevenir la aparición de cepas mutantes es ralentizar la transmisión”.

Hasta ahora, las vacunas parecen seguir siendo eficaces, pero hay indicios de que algunas de las nuevas mutaciones pueden socavar las pruebas del virus y reducir la efectividad de los fármacos con anticuerpos como tratamientos.

“Estamos en una carrera contra el tiempo” porque el virus “puede tropezar con una mutación” que lo haga más peligroso, comentó el Dr. Pardis Sabeti, biólogo evolutivo del Instituto Broad del MIT y Harvard.

Las personas más jóvenes pueden ser más renuentes a usar mascarillas, evitar las multitudes y a tomar otras medidas para prevenir la infección porque la cepa actual no parece enfermarlos mucho, pero “otro cambio mutacional, podría hacerlo”, advirtió. Sabeti documentó una modificación en el virus del Ébola durante el brote de 2014, que lo empeoró notablemente.

Es normal que los virus adquieran pequeños cambios o mutaciones en su alfabeto genético a medida que se reproducen. Los que ayudan a que prospere le dan una ventaja competitiva y, por tanto, desplazan a otras versiones.

En marzo de 2020, solo un par de meses después de que se descubriera el coronavirus en China, surgió una mutación llamada D614G, que puede haber impulsado su propagación; pronto se convirtió en la versión dominante en el mundo.

Ahora, después de meses de relativa calma, “hemos comenzado a ver una evolución sorprendente” del virus, escribió en Twitter la semana pasada el biólogo Trevor Bedford del Fred Hutchinson Cancer Research Center, en Seattle. “El hecho de que hayamos observado tres variantes que emergen desde septiembre sugiere que es posible que haya más en el futuro”.

Una fue identificada por primera vez en Reino Unido y rápidamente se convirtió en dominante en partes de Inglaterra. Ahora fue reportada en al menos 30 países, incluido Estados Unidos.

Poco después, Sudáfrica y Brasil informaron nuevas cepas. El martes, investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles informaron de otra nueva variante en un tercio de los casos de COVID-19 en esa ciudad, lo cual podría haber impulsado el reciente aumento de casos.

La principal mutación en la versión identificada en Gran Bretaña también apareció en una versión diferente “que ha estado circulando en Ohio […] al menos desde septiembre”, comentó el Dr. Dan Jones, patólogo molecular de la Universidad Estatal de Ohio, quien anunció el hallazgo la semana pasada.

“El descubrimiento importante aquí es que es poco probable que esto esté relacionado con los viajes” y, en cambio, puede reflejar que el virus adquiere mutaciones similares de forma independiente a medida que ocurren más infecciones, comentó Jones.

Eso también sugiere que las restricciones de viaje podrían ser ineficaces, señaló Mina. Como Estados Unidos tiene tantos casos, “podemos originar nuestras propias variantes, que serían tan malas o peores” como las de otros países, explicó.

Algunas pruebas de laboratorio sugieren que las cepas identificadas en Sudáfrica y Brasil pueden ser menos susceptibles a los fármacos de anticuerpos o al plasma de convalecencia, la sangre rica en anticuerpos de los supervivientes de COVID-19. Ambos ayudan a las personas a combatir el virus.

Los científicos del gobierno están “investigando activamente” esa posibilidad, admitió la semana pasada la Dra. Janet Woodcock, de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos. El gobierno fomenta el desarrollo de tratamientos con múltiples anticuerpos, en lugar de fármacos de uno solo, para tener más formas de atacar al patógeno en caso de que uno resulte ineficaz, indicó.

Las vacunas actuales inducen respuestas inmunitarias lo suficientemente amplias como para que sigan siendo eficaces, sostienen muchos científicos. Con el tiempo, es posible que un cambio genético suficiente exija ajustar la fórmula, pero “probablemente será en años si usamos bien la vacuna, en lugar de meses”, dijo el Dr. Andrew Pavia de la Universidad de Utah.

A los funcionarios de salud también les preocupa que, si el virus muta lo suficiente, las personas podrían contraer COVID-19 por segunda vez. Actualmente la reinfección es inusual, pero Brasil ya confirmó un caso de alguien con una nueva variante que se había enfermado con la versión anterior varios meses atrás.

“Estamos viendo muchas mutaciones y diversidad viral, porque hay numerosos virus por ahí. Reducir las nuevas infecciones es la mejor manera de frenarlo”, afirmó el Dr. Adam Lauring, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Michigan en Ann Arbor.

Loyce Pace, quien encabeza la entidad sin fines de lucro Global Health Council y es miembro de la junta asesora de COVID-19 del presidente Joe Biden, resaltó que las mismas precauciones que los científicos han aconsejado desde el principio “todavía funcionan y son importantes”.

“Aún queremos que la gente use mascarillas”, enfatizó. “Todavía necesitamos que limiten las reuniones con personas con quienes no convivan, que se laven las manos y estén realmente atentas a esas prácticas de salud pública, especialmente a medida que surgen estas mutaciones”.

(latimes.com)





           



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