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  • » Científico de colores: el lado divertido de la ciencia

    Esta nota fue creada el domingo, 13 enero, 2019 a las 20:42 hrs

    En la vida cotidiana todo tiene que ver con la ciencia, pues sin ella no podríamos comprender el mundo, las nubes, los rayos, el universo, las plantas o las prendas que vestimos y hasta el cuerpo humano es una maravilla natural y es ciencia pura, opina el maestro en Ciencias, Cesari Rico Galeana.

    Por ello, desde hace más de una década puso en marcha un proyecto de popularización de la ciencia y la tecnología de forma lúdica, lo cual logra a través del “Maestro Cienciari”, un científico que un día decidió vestirse de colores y que ve la ciencia como algo divertido.

    Y es que, con el paso del tiempo, Rico Galeana se percató de que era necesario crear un personaje para generar mayor impacto y un alcance mediático más representativo.

    Para crearlo, tomó elementos de los magos, quienes divierten, entretienen y encantan mediante el engaño, mientras que la ciencia no siempre es divertida, pero enseña, explica y da respuestas; por tanto, del primero tomó la diversión, el entretenimiento y su encanto, y del segundo los contenidos, el enfoque y su formación.

    La enseñanza de la ciencia no es un asunto de complejidad del conocimiento o de vericuetos conceptuales, más bien depende de una buena didáctica, de una metodología adecuada para que las cosas se puedan transmitir más fácil, señaló el investigador.

    “La ciencia es muy bonita, explica muchos fenómenos naturales, no está lejana de nuestro entorno, al contrario, es parte de nuestra cotidianidad”, expresó.

    Precisó que desde abrir un frasco de mermelada, encender la luz, ver la televisión, el andar de un perro o el vuelo de un avión, en todo está presenta la ciencia.

    Desde su perspectiva, enseñarla no es difícil, ya que cuando se provee de información atractiva, útil e interesante, los involucrados se abren y responden positivamente.

    “Todos somos capaces de aprender matemáticas, física, química o cualquier cosa que nos propongamos”, por lo que prejuicios como el de “la letra con sangre entra”, “tu no naciste para esto” o “cuesta mucho trabajo”, no aportan e inclusive bajan la moral de cualquiera.

    Desde su juventud, Rico Galeana tuvo acercamiento con la docencia y con el proceso de transmitir conocimientos, a partir de entonces se percató de la idea popular de que materias como la biología, la química o la física “son materias difíciles o feas para enseñar”.

    No obstante, siempre tuvo el interés de “darle otra oportunidad a la ciencia y romper con ese estigma. La educación es una relación humana, y si esa relación es amable, cordial e interesante, la reacción siempre será positiva”, dijo.

    En su opinión, los científicos no deben catalogarse como inalcanzables; “somos seres comunes y corrientes, con experiencia y especialidades que interactuamos en la sociedad, explicamos la naturaleza, el origen y funcionamiento de las cosas, con ciertos rasgos y elementos que le dan rigor al pensamiento”.

    “La ciencia es una actividad humana, que no es para superdotados y todos pueden acceder a ella”, concluyó el experto.





               



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