» Evita que un nuevo infarto te sorprenda

Esta nota fue creada el lunes, 3 diciembre, 2012 a las 3:00 hrs
Sección: La corazonada

En la columna de hoy analizaremos la prevención secundaria, sobre la cual existe una gran cantidad de información con suficiente sustento científico, para evitar que las personas que han sufrido un evento cardiovascular corran el riesgo de ser sorprendidas por un nuevo infarto.

La prevención secundaria se logra a través de dos grandes vertientes, encaminadas a controlar el mayor número de factores de riesgo cardiovascular que sean modificables, que llevaron a la persona a padecer un infarto del miocardio. Esto también es valedero para quienes han tenido alguna otra enfermedad relacionada con la obstrucción de sus arterias como ocurre con personas con angina de pecho y enfermedad vascular del cerebro.

La primera vertiente es un cambio del estilo de vida, lo cual implica una actitud responsable para que los cuidados no médicos resulten útiles, de tal manera que una dieta adecuada, ejercicio controlado bajo supervisión médica, el abandono del tabaquismo y mantener peso adecuado a su estatura, edad y género.

La dieta mediterránea disminuye hasta un 20% los triglicéridos y el colesterol total, además de que su alto contenido en antioxidantes de varios tipos, incluyendo ácidos grasos esenciales omega 3, 6 y 9.

Si usted incluye en su dieta aceitunas, aceite de oliva, pescados como salmón, bacalao, robalo, caballa y le guisan con aceite de canola que también es muy rico en ácidos grasos omega 3 y 6 , sin lugar a dudas logrará mejorar su perfil de grasas en sangre ya que aumenta el HDL-C que es el colesterol de alta densidad (por sus siglas en inglés) y que es un gran protector pues es un barredor en las arterias del exceso de “colesterol malo”.

Esta dieta también le ayudará a disminuir sus niveles de glucosa en caso de que tenga síndrome metabólico o diabetes mellitus. Le insisto, por lo tanto, para que consuma ciruelas, arándanos, todo tipo de cítricos,  además de verduras y cereales; le recomiendo un alto consumo de ensaladas con aceite de oliva y que guise todos los días con soya o con canola.

El ejercicio debe ser supervisado y se deberá iniciar después de un periodo de ocho semanas de rehabilitación post infarto. Consiste en alguna actividad aeróbica como caminata, trote, natación, baile y otros, por unos 30 minutos 4 veces a la semana. Aprenda a tomarse el pulso y no supere el 85% de su frecuencia cardíaca máxima, como les expliqué en otro capítulo de esta columna.

Estos dos elementos: dieta y ejercicio son cruciales para la prevención secundaria y si los acompaña del abandono del tabaquismo (tanto activo como pasivo) su pronóstico de vida será muy bueno y evitará un nuevo evento cardiovascular.

El ácido acetil salicílico es indispensable en la prevención secundaria, excepto en los raros casos de alergia a la aspirina, en los que podemos emplear clopidogrel o prasugrel que actúan como excelentes fármacos para abatir la actividad de las plaquetas y mejorar la actividad del endotelio, el tapiz del corazón y los vasos.

En tanto que la aspirina ha demostrado su gran utilidad con la dosis de 75 a 100 mg al día, ha demostrado también que su perfil de seguridad es extraordinario, pues a esta dosis la posibilidad de hemorragia en el estómago es muy pobre.

Los otros medicamentos contra las plaquetas, son indispensables en pacientes que han recibido tratamiento con cateterismo cardíaco, sobre todo con la aplicación de un stent, pues deberán usar este tipo de medicamentos por un año por lo menos.

La segunda familia de medicamentos que han demostrado prolongar la vida de quienes han sufrido un infarto, como lo ha hecho también la aspirina y que por ello se consideran indispensables son los bloqueadores, que se usan desde hace unos 40 años y han probado ser sumamente eficaces y seguros. Son una familia muy grande que comprende al propranolol, metoprolol, atenolol, pindolol, labetalol, bisoprolol, carvedilol y otros más.

Su efecto se logra al bloquear los efectos inadecuados de la adrenalina, que se produce en las glándulas suprarrenales de todos nosotros y que si bien salva vidas, produce efectos terribles en los vasos sanguíneos ya que los mantiene cerrados, también altera la función plaquetaria pues favorece la formación de coágulos y provoca taquicardias que pueden matar a la persona que ya había salvado su vida al presentar su infarto.

Los medicamentos usados para abatir los niveles de grasas en la sangre son también indispensables en estos pacientes y los que han mostrado mejor perfil de efectos adecuados y pobres efectos secundarios, son las estatinas, que se empezaron a usar hace unos 20 años.

No puede consumirlos sin supervisión médica y debe hacerse exámenes de laboratorio cada 6 meses por lo menos. En tanto que los pacientes que han pasado por la aplicación de un stent deben consumir dosis altas (80 mg al día por tres meses por lo menos), la mayoría requiere 10 a 40 mg al día, dosis que deberá regular su médico, basado en su experiencia y en el laboratorio.

El control de la hipertensión arterial es crucial en el paciente infartado. El esquema de tratamiento lo debe definir su médico, pero en general los bloqueadores beta que acabamos de mencionar, los bloqueadores del calcio (como el diltiazem, amlodipino y otros más), así como los diuréticos de la variedad de las tiazidas como la clortalidona y la hidroclorotiazida, son muy útiles y han demostrado aumentar años de vida a los pacientes con infarto previo y con hipertensión.

Mención especial requiere una variedad de diuréticos conocidos como ahorradores de potasio, de los cuales hay dos en México: la espironolactona y la eplerrenona, que mejoran el pronóstico de los pacientes con daño miocárdico ocasionado por  grandes infartos, ya que aumentan años de vida, demostrado en múltiples estudios epidemiológicos.

Cuando se inician en las primeras horas del infarto, medicamentos como el ramipril, el enalapril y congéneres, conocidos como inhibidores de la convertasa, que es una sustancia de la sangre que favorece el cierre de los vasos sanguíneos, se ha demostrado que mejoran en un 30% por lo menos, la sobrevida de las personas post infarto sobre todo cuando se complicaron con insuficiencia cardíaca.

Los medicamentos que no han demostrado que mejoren el pronóstico de vida de pacientes post infarto a largo plazo, son los estrógenos y los anticoagulantes. Sólo en mujeres diabéticas los estrógenos han mejorado el pronóstico de estas pacientes, pero no hay indicación para darle a todas las señoras en edad de la menopausia, una dosis suplementaria de estrógenos.

Una revisión de este tipo seguramente no podrá responder todas las preguntas sobre un tema tan complejo y desgraciadamente, tan frecuente. No dude en plantear sus dudas a través de este medio o directamente a mi correo y trataré cada caso en particular con el mayor aprecio.

Mail: ricardo.jauregui03@gmail.com

Hasta la próxima.

 





           



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